El examen de la primera evaluación de matemáticas en la ESO: cómo prepararlo en casa
Faltan unas semanas para el examen de la primera evaluación y quieres ayudar a tu hijo a prepararlo sin que todo se juegue la última tarde. Esta guía propone un plan sencillo para las semanas previas: saber qué entra, repasar con orden, practicar como en el examen y llegar descansado. Sirve para cualquier curso de 1.º a 4.º de ESO.
Primero, saber qué entra y cuándo
Cada centro decide el orden de los temas y las fechas de sus exámenes, así que lo primero es tener esa información clara. Pídele a tu hijo que lo apunte, o que lo pregunte en clase si no lo sabe:
- La fecha del examen y si hay más de un examen de matemáticas en la evaluación.
- Qué temas entran, con el nombre que les da el libro o el profesor.
- Cómo se evalúa: además del examen, muchos profesores cuentan los deberes, el cuaderno o pequeñas pruebas. La evaluación en la ESO es continua, así que el trabajo de cada semana también cuenta.
- Si se permite calculadora y qué tipo de ejercicios suelen poner.
Con esa lista podéis abrir el temario del curso (1.º, 2.º, 3.º o 4.º de ESO) y localizar cada tema. En muchos centros el primer trimestre empieza por los números: números naturales y enteros en 1.º, potencias y raíces en 2.º, números racionales en 3.º o números reales en 4.º. Pero no lo des por hecho: lo que manda es lo que ha dado su profesor.
Un plan para las tres semanas previas
No hace falta estudiar horas cada día. Funciona mejor un rato corto y fijo que una tarde larga a última hora.
Tres semanas antes: encontrar lo que no sale. Que tu hijo haga, sin mirar los apuntes, uno o dos ejercicios de cada tema que entra. No se trata de sacar nota, sino de ver qué sale solo y qué no. Apuntad en una hoja los tipos de ejercicio que fallan. Esa hoja es el plan de las semanas siguientes.
Dos semanas antes: repasar lo que falla. Cada día, uno de los puntos de la hoja: releer la explicación del cuaderno o del libro, hacer dos o tres ejercicios de ese tipo y comprobar las soluciones. Si un ejercicio sale mal, lo útil es entender en qué paso se equivocó y repetir uno parecido, no pasar al siguiente.
La última semana: practicar como en el examen. Junta ejercicios de todos los temas, mezclados, y que los haga en un tiempo limitado, sin apuntes y sin móvil cerca. Así practica lo que el examen pide de verdad: reconocer qué tipo de ejercicio es sin que nadie se lo diga. Si el profesor ha dado algún examen de otros años o una hoja de repaso, es el mejor material.
La víspera: repaso ligero. Repasar la hoja de errores y las fórmulas, y preparar el material. Estudiar hasta tarde la noche anterior suele restar más de lo que suma.
Cómo ayudar en casa
Para acompañar el repaso no hace falta resolver los ejercicios. Estas costumbres son las que más ayudan:
- Pide que te lo explique. Si tu hijo es capaz de contarte con sus palabras cómo se hace un ejercicio, lo ha entendido. Si se atasca al explicarlo, ahí hay algo que repasar.
- Pregunta por el porqué de cada paso. «¿Por qué has hecho esto aquí?» le obliga a razonar, que es lo que se pide en la ESO.
- Que compruebe sus resultados. En muchos ejercicios se puede comprobar si el resultado tiene sentido o sustituir la solución en el enunciado. Es un hábito que evita errores en el examen.
- Pistas antes que la solución. Cuando se bloquee, preguntarle qué le piden y qué ha probado suele bastar para que avance.
Los errores que más puntos cuestan
En matemáticas, muchos puntos no se pierden por no saber el tema, sino por detalles que se pueden entrenar:
- Los signos. Un signo menos que se pierde al quitar un paréntesis cambia todo el resultado. Merece la pena repasar las reglas de los signos aunque el tema sea otro.
- Copiar mal el enunciado. Un número cambiado al pasarlo a la hoja. Que lo relea antes de empezar.
- No escribir el planteamiento. En los problemas suele contar el razonamiento, no solo el número final. Que escriba qué calcula en cada paso.
- Dejar ejercicios en blanco por empezar por el más difícil. Que lea todo el examen primero y empiece por lo que sabe hacer.
- No repasar al final. Reservar unos minutos para revisar las cuentas y los signos.
Si el examen no sale bien
Un mal resultado en la primera evaluación tiene arreglo, precisamente porque la evaluación es continua: queda casi todo el curso. Lo importante es mirar el examen corregido con tu hijo y averiguar qué falló. En la guía Mi hijo suspende matemáticas en la ESO tienes un paso a paso para hacerlo. Y pregunta al profesor si el centro hace alguna recuperación de la evaluación y cuándo, porque eso lo decide cada centro.
Si tu hijo además arrastra las matemáticas del curso anterior, la guía Matemáticas pendientes del curso anterior explica cómo organizar las dos cosas a la vez.
Cómo puede ayudarte Saberi
Saberi es una app de repaso de matemáticas para 1.º a 4.º de ESO. Tu hijo elige el tema que entra en el examen y practica con ejercicios que la app corrige al instante comparándolos con su solución; cuando se atasca, recibe pistas paso a paso en lugar de la respuesta. Tú ves desde tu cuenta qué temas lleva bien y cuáles le cuestan. El plan Gratis incluye el temario completo en nivel fácil, con una lección al día, gratis y sin tarjeta. El plan Práctica (19,99 € al mes por hijo, 21 días de prueba sin tarjeta) no tiene tope de lecciones e incluye simulacros para preparar el examen.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo antes hay que empezar a preparar el examen de matemáticas?
Lo ideal es trabajar un poco cada semana durante todo el trimestre. Si el examen está cerca, unas tres semanas permiten detectar lo que falla, repasarlo y practicar con ejercicios mezclados en tiempo limitado.
¿Cuenta solo el examen en la nota de la primera evaluación?
No necesariamente. La evaluación en la ESO es continua, y muchos profesores tienen en cuenta deberes, cuaderno o pruebas cortas. Cómo pesa cada cosa lo decide el centro: pregúntalo al profesor de matemáticas.
¿Cómo ayudo a mi hijo con matemáticas si yo no me acuerdo?
No hace falta saber resolver los ejercicios. Ayuda mucho organizar un rato fijo de estudio, pedirle que te explique cómo se hace cada ejercicio y animarle a comprobar sus resultados en lugar de darle la solución.
¿Qué pasa si suspende la primera evaluación de matemáticas?
Queda casi todo el curso por delante. Conviene revisar el examen corregido para ver qué falló y preguntar al profesor si el centro hace recuperación de la evaluación, porque eso lo decide cada centro.